viernes, 26 de marzo de 2021

Julia Cortez, la voz femenina costarricense de más renombre internacional del siglo XX


 

Narciso Sotomayor, destacado guitarrista tico radicado en USA


Presentación:  Los Vikingos salieron a la luz entre los años 1964 y 1965 y su música entro fuerte en el publico rockero nacional, fue el  primer conjunto que  interpreto rock de la nueva tendencia musical evolucionada por los Beatles, y provocó un cambio en la manera de hacer música en Costa Rica, 1969 marca el año de su despedida nacional, pero sus integrantes, dos de los que tengo noticia, Narciso Sotomayor, y Alejo Poveda emigraron a USA. Y ahí se destacaron por su capacidad y destreza musical..
 

Biografía del Maestro Lubín Barahona


 

miércoles, 24 de marzo de 2021

PITUSAAAAA

 


En Costa Rica hay personas que se vuelven personajes e iconos del aprecio popular, en deportes tenemos al Chunche Montero, en los micrófonos a don Rodrigo Sanchez QdDg, pero en la farándula, una persona que se puede decir es un ícono es el señor PITUSA.

Costa Rica, Domingo 20 de julio de 2008

La nación sección proa

SEMBLANZA

¡El famoso ‘Pitusa’! 


  Con casi 70 años, una de las figuras más populares de la televisión nacional de antaño sigue siendo el de entonces: un verdadero showman que está a punto de volver al escenario en funciones privadas. Padre, abuelo y hasta bisabuelo, sigue inmerso en la música.

YURI LORENA JIMÉNEZ | yjimenez@nacion.com

No es extraño que, a su paso por las calles de la capital, sobren los saludos, en su mayoría de extraños, quienes le cruzan un “¡Eso Pitusa !”, al topárselo en la acera o desde los carros que pasan cerca. Le hablan con la familiaridad de viejos conocidos y él contesta espontáneamente, con su abundante sonrisa de siempre.

Y es que Ronaldo Jaime de la Trinidad Gutiérrez Mayorga (sí, fue el primer Ronaldo ‘famoso’ aquí, solo que jamás usó su nombre de pila) fue una de las figuras más populares de la tevé de los años 70, cuando se dio a conocer como “el jodedor” que le hacía toda clase de trastadas al muy querido animador Carlos Alberto Patiño. Pitusa , como le apodaron desde que era un chiquillo, luce igualito que entonces, salvo unas cuantas canas y arrugas más. Amén, claro, de su carácter jovial y de su pasión innata: la música. 

De hecho, desde hace cuatro años Pitusa se desempeña como asesor de ventas en la empresa Juan Banbasch, en la sucursal ubicada en las cercanías del Parque España.

Sentarse a desgranar recuerdos con este recordado personaje es sinónimo de una tertulia maratónica. No solo porque tiene a flor de memoria las anécdotas de sus años mozos junto a grandes maestros, como Paco Navarrete o Vernon Pibe Hine, sino porque las cuenta de una forma tan sabrosa que transporta a cualquiera a ese pasado cada vez más lejano.

Con casi siete décadas a cuestas y una salud envidiable (“¡aunque en cualquier momento jala uno, no hay que atenerse, bromea!”), ha enterrado a decenas de amigos del alma y compañeros de trabajo que, en su momento, fueron como su familia. Entre ellos los dos maestros citados anteriormente, así como a los famosos animadores Carlos Alberto Patiño, Luis Fernando Crespi y Rodrigo Sánchez. Sin embargo, a estas alturas Pitusa no vive, para nada, en el pasado. Narra las anécdotas compartidas con unos y otros entre risas, como quien asume que la muerte es parte de la vida. 

La televisión lo dio a conocer en 1972, cuando fue contratado en el recordado Club Millonario Phillips para “hacerle la vida de cuadritos” a Carlos Alberto Patiño.

“¡Cómo gozábamos! Sin guion, sin mucha cosa. Patiño y yo teníamos una gran química, todo era espontáneo, yo sabía cómo fregarlo, él sabía hacerse el bravo y todo el mundo se moría de risa. Todavía me parece oírlo con aquel famoso grito, cada vez que yo lo interrumpía con una de mis salidas… ‘¡ Pituuuussssaaaaa !’”, cuenta con gran emoción, como si se trasladara en el tiempo a aquellos momentos. 

Mientras degustaba su almuerzo en un tradicional restaurante chino de San José (pide porciones pequeñas y refresco liviano: se confiesa cuidadoso con las comidas), vienen a su memoria una y mil anécdotas de aquellas épocas. 

De sus famosos “socios” del entretenimiento cuenta, por ejemplo, que Patiño era reconocido por su buen corazón, pero que había que verlo cuando se enojaba. “Tenía un carácter fuertísimo, igual que Rodrigo Sánchez”.

 Un dato no conocido es que a Luis Fernando Crespi lo trató siendo ambos preadolescentes, pues se conocieron en la escuela Porfirio Brenes, cuando esta se ubicaba en San José. Pitusa recuerda que Crespi estaba enamorado de una chiquilla y le escribía poemas, pero como no tenía bonita letra, le dictaba las cartas de amor a él para que este se las escribiera.

¡A buen santo se atuvo! Más de una trastada le hizo el desde entonces inquieto chiquillo al aplomado Luis Fernando.

Una de sus últimas participaciones en la televisión fue junto a Leonardo Perucci, ya en tiempos más recientes, cuando este animaba el espacio dominical Fantástico . A Pitusa le correspondía una misión que le cayó como anillo al dedo: animar al público. “Me encantaba, de verdad fue una de las cosas que más disfruté en la televisión. Hice unos carteles a mano, con letras grandes, que decían: ‘Aplausos’ ‘Risas’, ‘Silencio’, ‘Buuuuuhhhhh’ y otras, para que la gente hiciera el sonido ambiente de acuerdo con el momento, y funcionó muy bien”, rememora.

A pesar de que su popularidad a nivel nacional se disparó hasta 1972, gracias a la magia de la entonces incipiente televisión nacional, Pitusa ya era un viejo conocido en la bohemia nacional de los años 60. Si se quiere, era todo un personaje en San José desde su adolescencia, cuando la capital aún conservaba los rasgos de ciudad pequeña y todo el mundo se conocía. Y es que desde su época de escuela y colegio, este hombre de baja estatura, quien nació prematuramente y a quien los médicos le auguraron solo “unos minutos de vida” al llegar al mundo, ya era todo un showman : el típico animador de las veladas escolares, el ‘cuentachistes’ de la clase, el muchachillo cerca del que todos querían estar para morirse de risa con sus ocurrencias. 

Él hasta recuerda quién le puso el apodo que llevaría de por vida. Remarcando las palabras mientras gesticula ceremoniosamente, narra: “Así me puso el que después se convirtió en uno de los mejores dermatólogos de este país, el doctor Orlando Jaramillo. ¿Por qué? Porque de Pitusa dícese: es un niño chiquito y gracioso”.

Pero más allá de su histrionismo, y quizá antes que esa faceta tan marcada de su personalidad, estaban su veta y su vena musical. De colegial, fue director de la banda del Liceo de Costa Rica Nocturno y pronto se granjeó fama de baterista, cantante, bailarín y animador, todo en uno. Con tales atestados lo contrataron a los 20 años en el Maracas Night Club (operaba donde hoy está La Gallito, en Ave. Segunda). Ahí, además de todo, le correspondía presentar con gran pompa a las vedettes de moda: “¡Con ustedes!...¡Lilliam de Costa Rica! ¡Katty DiNova! ¡Salomé!” gritaba Pitusa a todo furor.

De ahí pasó a tocar con Paco Navarrete y otros músicos de la época, hasta que una gira de trabajo a Nueva Orléans, que se suponía de ida y vuelta, se convirtió en una vivencia de seis años.

“Fue en los 60. Fui showman en los mejores pubs de Nueva Orléans, y luego me contrató uno de los mejores tríos de jazz del mundo en aquella época, integrado por Red Norvo, Mounk Montgomery y Bert Alice. Con ellos trabajé un año y viajé por todo América y Europa”, narra Gutiérrez, quien, de regreso al país, se involucró en su primera aventura televisiva. Cuando esta terminó, Pitusa volvió a lo suyo: la música... hasta la fecha.

Y es que la historia de este experto en percusión (tumbas, timbales, bongoes) tiene un fuerte ligamen genético con la pasión de su vida: es hijo de Roberto Gutiérrez Vargas, compositor de La Guaria Morada , y sobrino de José Antonio Gutiérrez, el legendario folclorista conocido como Olegario Mena. Su primera esposa, Ana Cecilia Hine, es hermana del desaparecido maestro Pibe Hine y su segunda y actual esposa, Ana Isabel Rivera, es sobrina nada menos que de Juan Rivera, el gran guitarrista del trío Los Juanes, ya fallecido.

Pitusa ha hecho lo propio con su prole. Padre de seis hijos de su primer matrimonio y de dos en el segundo, heredó su talento a su hijo Carlos (a quien, por supuesto, también apodan Pitusa ). Hoy es el propietario y líder del popular grupo La Solución.

Pero el gen de los Gutiérrez en la música de este país está lejos de extinguirse: uno de sus nietos, hijo de Carlos (quien se llama Carlos, lo apodan Pitusilla y tiene 7 años) es la reencarnación viva de su abuelo en cuanto a su oído musical y, desde ya, es un percusionista extraordinario, según narra con gran orgullo el padrote de la familia.

En el cierre de la tertulia, se impone una duda: ¿cuál es su secreto para mantenerse tan activo y jovial?“Mi tranquilidad proviene de lo que hace muchos años, en algún momento, fue mi intranquilidad. Aprendí a no ser esclavo del dinero. En una época me ganaba lo que entonces era un platal, $560 por semana. Pude haber hecho fortuna, pero siempre he sido poco ahorrativo. Hoy lo veo así: ese dinero no lo capitalicé, pero sí lo apoveché, aunque hubo despilfarro. Aun así saqué adelante a mis hijos, tengo salud, tengo trabajo, vivo al día, vivo tranquilo y feliz. Quién sabe si sería lo mismo si tuviera un montón de dinero. No sé, será que aprendí hace muchos años que el verdadero disfrute de la vida va mucho más allá que la posesión de un montón de plata…”.

No es extraño que, a su paso por las calles de la capital, sobren los saludos, en su mayoría de extraños, quienes le cruzan un “¡Eso Pitusa !”, al topárselo en la acera o desde los carros que pasan cerca. Le hablan con la familiaridad de viejos conocidos y él contesta espontáneamente, con su abundante sonrisa de siempre.

Y es que Ronaldo Jaime de la Trinidad Gutiérrez Mayorga (sí, fue el primer Ronaldo ‘famoso’ aquí, solo que jamás usó su nombre de pila) fue una de las figuras más populares de la tevé de los años 70, cuando se dio a conocer como “el jodedor” que le hacía toda clase de trastadas al muy querido animador Carlos Alberto Patiño. Pitusa , como le apodaron desde que era un chiquillo, luce igualito que entonces, salvo unas cuantas canas y arrugas más. Amén, claro, de su carácter jovial y de su pasión innata: la música. 

De hecho, desde hace cuatro años Pitusa se desempeña como asesor de ventas en la empresa Juan Banbasch, en la sucursal ubicada en las cercanías del Parque España.

Sentarse a desgranar recuerdos con este recordado personaje es sinónimo de una tertulia maratónica. No solo porque tiene a flor de memoria las anécdotas de sus años mozos junto a grandes maestros, como Paco Navarrete o Vernon Pibe Hine, sino porque las cuenta de una forma tan sabrosa que transporta a cualquiera a ese pasado cada vez más lejano.

Con casi siete décadas a cuestas y una salud envidiable (“¡aunque en cualquier momento jala uno, no hay que atenerse, bromea!”), ha enterrado a decenas de amigos del alma y compañeros de trabajo que, en su momento, fueron como su familia. Entre ellos los dos maestros citados anteriormente, así como a los famosos animadores Carlos Alberto Patiño, Luis Fernando Crespi y Rodrigo Sánchez. Sin embargo, a estas alturas Pitusa no vive, para nada, en el pasado. Narra las anécdotas compartidas con unos y otros entre risas, como quien asume que la muerte es parte de la vida. 

La televisión lo dio a conocer en 1972, cuando fue contratado en el recordado Club Millonario Phillips para “hacerle la vida de cuadritos” a Carlos Alberto Patiño.

“¡Cómo gozábamos! Sin guion, sin mucha cosa. Patiño y yo teníamos una gran química, todo era espontáneo, yo sabía cómo fregarlo, él sabía hacerse el bravo y todo el mundo se moría de risa. Todavía me parece oírlo con aquel famoso grito, cada vez que yo lo interrumpía con una de mis salidas… ‘¡ Pituuuussssaaaaa !’”, cuenta con gran emoción, como si se trasladara en el tiempo a aquellos momentos. 

Mientras degustaba su almuerzo en un tradicional restaurante chino de San José (pide porciones pequeñas y refresco liviano: se confiesa cuidadoso con las comidas), vienen a su memoria una y mil anécdotas de aquellas épocas. 

De sus famosos “socios” del entretenimiento cuenta, por ejemplo, que Patiño era reconocido por su buen corazón, pero que había que verlo cuando se enojaba. “Tenía un carácter fuertísimo, igual que Rodrigo Sánchez”.

 Un dato no conocido es que a Luis Fernando Crespi lo trató siendo ambos preadolescentes, pues se conocieron en la escuela Porfirio Brenes, cuando esta se ubicaba en San José. Pitusa recuerda que Crespi estaba enamorado de una chiquilla y le escribía poemas, pero como no tenía bonita letra, le dictaba las cartas de amor a él para que este se las escribiera.

¡A buen santo se atuvo! Más de una trastada le hizo el desde entonces inquieto chiquillo al aplomado Luis Fernando.

Una de sus últimas participaciones en la televisión fue junto a Leonardo Perucci, ya en tiempos más recientes, cuando este animaba el espacio dominical Fantástico . A Pitusa le correspondía una misión que le cayó como anillo al dedo: animar al público. “Me encantaba, de verdad fue una de las cosas que más disfruté en la televisión. Hice unos carteles a mano, con letras grandes, que decían: ‘Aplausos’ ‘Risas’, ‘Silencio’, ‘Buuuuuhhhhh’ y otras, para que la gente hiciera el sonido ambiente de acuerdo con el momento, y funcionó muy bien”, rememora.

A pesar de que su popularidad a nivel nacional se disparó hasta 1972, gracias a la magia de la entonces incipiente televisión nacional, Pitusa ya era un viejo conocido en la bohemia nacional de los años 60. Si se quiere, era todo un personaje en San José desde su adolescencia, cuando la capital aún conservaba los rasgos de ciudad pequeña y todo el mundo se conocía. Y es que desde su época de escuela y colegio, este hombre de baja estatura, quien nació prematuramente y a quien los médicos le auguraron solo “unos minutos de vida” al llegar al mundo, ya era todo un showman : el típico animador de las veladas escolares, el ‘cuentachistes’ de la clase, el muchachillo cerca del que todos querían estar para morirse de risa con sus ocurrencias. 

Él hasta recuerda quién le puso el apodo que llevaría de por vida. Remarcando las palabras mientras gesticula ceremoniosamente, narra: “Así me puso el que después se convirtió en uno de los mejores dermatólogos de este país, el doctor Orlando Jaramillo. ¿Por qué? Porque de Pitusa dícese: es un niño chiquito y gracioso”.

Pero más allá de su histrionismo, y quizá antes que esa faceta tan marcada de su personalidad, estaban su veta y su vena musical. De colegial, fue director de la banda del Liceo de Costa Rica Nocturno y pronto se granjeó fama de baterista, cantante, bailarín y animador, todo en uno. Con tales atestados lo contrataron a los 20 años en el Maracas Night Club (operaba donde hoy está La Gallito, en Ave. Segunda). Ahí, además de todo, le correspondía presentar con gran pompa a las vedettes de moda: “¡Con ustedes!...¡Lilliam de Costa Rica! ¡Katty DiNova! ¡Salomé!” gritaba Pitusa a todo furor.

De ahí pasó a tocar con Paco Navarrete y otros músicos de la época, hasta que una gira de trabajo a Nueva Orléans, que se suponía de ida y vuelta, se convirtió en una vivencia de seis años.

“Fue en los 60. Fui showman en los mejores pubs de Nueva Orléans, y luego me contrató uno de los mejores tríos de jazz del mundo en aquella época, integrado por Red Norvo, Mounk Montgomery y Bert Alice. Con ellos trabajé un año y viajé por todo América y Europa”, narra Gutiérrez, quien, de regreso al país, se involucró en su primera aventura televisiva. Cuando esta terminó, Pitusa volvió a lo suyo: la música... hasta la fecha.

Y es que la historia de este experto en percusión (tumbas, timbales, bongoes) tiene un fuerte ligamen genético con la pasión de su vida: es hijo de Roberto Gutiérrez Vargas, compositor de La Guaria Morada , y sobrino de José Antonio Gutiérrez, el legendario folclorista conocido como Olegario Mena. Su primera esposa, Ana Cecilia Hine, es hermana del desaparecido maestro Pibe Hine y su segunda y actual esposa, Ana Isabel Rivera, es sobrina nada menos que de Juan Rivera, el gran guitarrista del trío Los Juanes, ya fallecido.

Pitusa ha hecho lo propio con su prole. Padre de seis hijos de su primer matrimonio y de dos en el segundo, heredó su talento a su hijo Carlos (a quien, por supuesto, también apodan Pitusa ). Hoy es el propietario y líder del popular grupo La Solución.

Pero el gen de los Gutiérrez en la música de este país está lejos de extinguirse: uno de sus nietos, hijo de Carlos (quien se llama Carlos, lo apodan Pitusilla y tiene 7 años) es la reencarnación viva de su abuelo en cuanto a su oído musical y, desde ya, es un percusionista extraordinario, según narra con gran orgullo el padrote de la familia.

En el cierre de la tertulia, se impone una duda: ¿cuál es su secreto para mantenerse tan activo y jovial?“Mi tranquilidad proviene de lo que hace muchos años, en algún momento, fue mi intranquilidad. Aprendí a no ser esclavo del dinero. En una época me ganaba lo que entonces era un platal, $560 por semana. Pude haber hecho fortuna, pero siempre he sido poco ahorrativo. Hoy lo veo así: ese dinero no lo capitalicé, pero sí lo apoveché, aunque hubo despilfarro. Aun así saqué adelante a mis hijos, tengo salud, tengo trabajo, vivo al día, vivo tranquilo y feliz. Quién sabe si sería lo mismo si tuviera un montón de dinero. No sé, será que aprendí hace muchos años que el verdadero disfrute de la vida va mucho más allá que la posesión de un montón de plata…”.








sábado, 20 de marzo de 2021

El Quijongo Guanacasteco

San José, julio de 2020. El quijongo es un instrumento nacional que, junto con la marimba, lo hace uno de los más característicos de la provincia de Guanacaste, tanto por su origen, como por su influencia en la producción musical en esta región.

Actualmente, el quijongo es considerado como patrimonio musical guanacasteco. Al ser un instrumento accesible, permitía, en las noches silenciosas de luna, ser un acompañamiento musical para propiciar veladas y espacios de ocio entre los habitantes de las haciendas. Además, su melodía es complemento en géneros autóctonos, como la conocida parrandera. De acuerdo con la Guía para la Construcción y Ejecución del Quijongo Guanacasteco (2018), publicada por la Dirección de Cultura del Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ), según el relato de portadores de esta tradición y conclusiones de investigadores de la influencia africana en la música de Guanacaste, este instrumento tiene dos posibles orígenes, los cuales son: La atribución por parte de la cultura africana traída por los esclavos que llegaron con los primeros conquistadores al país; por el lado, se encuentra el origen indígena, esto debido a que la forma de este instrumento es muy parecida a los arcos que ellos usaban para la caza.

Un aspecto a resaltar es que a las personas que tocan este instrumento se les conoce como quijongueros, los cuales no solo tienen conocimiento de su utilización, sino que también son los encargados de la construcción de estos. Además, de que conservan un vasto conocimiento del tradicional repertorio musical.

Construcción: El quijongo se conforma a partir de: 1) Una vara de dos metros de largo proveniente de guácimo ternero; 2) una cuerda atada de extremo a extremo; 3) una caja de resonancia; 4) un pañuelo y 5) un jícaro llanero. Para conocer el proceso de creación de cada una de las piezas, puede consultar la “Guía didáctica para la construcción y ejecución del quijongo guanacasteco”, resultado del trabajo y acompañamiento que desde la Dirección de Cultura (DC) del Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ), recibieron la antropóloga Adriana Méndez y la música Karol Cabalceta, quienes aportaron su conocimiento y trabajo de investigación en ese proceso. Documento disponible en: https://tinyurl.com/y3tqhftp

En la actualidad, existen únicamente dos portadores de tradición, también llamados tesoros vivos, quienes conocen los detalles de construcción y ejecución del quijongo guanacasteco: Eulalio Guadamuz, de Bagaces; e Isidoro Guadamuz de la O, de Santa Cruz; ambos reconocidos como Premio Nacional de Cultura Popular Tradicional 2014, por el Ministerio de Cultura y Juventud, al ser de los últimos quijongueros que se han dedicado a la transmisión del conocimiento sobre la construcción e interpretación, así como a la promoción de este instrumento musical en Guanacaste. A ellos se suma una nueva generación de quijongueros que han sido resultado del arduo trabajo de rescate y conservación de esta manifestación cultural, desde el MCJ, en alianza con el Ministerio de Educación Pública, mediante talleres a profesores de música en la provincia.

“La Dirección de Cultura, en su Oficina de Gestión Cultural en Guanacaste, se ha propuesto la salvaguardia del quijongo guanacasteco como un legado de interés nacional y regional con miras a que se visualice en el programa educativo de las futuras generaciones, siendo la actual guía el primer paso”, expresó Vera Vargas, de la Oficina de Gestión Cultural de la DC en Guanacaste, quien además agregó que “la salvaguardia es un gran trabajo, pero aún queda mucho por hacer, como la creación de una organización que proteja esta herencia y sus portadores, e impulsar la declaratoria del quijongo guanacasteco, su construcción e interpretación como patrimonio cultural inmaterial de Costa Rica”. Precisamente, el MCJ ha realizado múltiples esfuerzos en la transmisión de este legado, mediante programas como “Becas Taller” y “Portadores de Tradición”, ambos pertenecientes a esfuerzos de la Dirección de Cultura.






Biografía del Duo Hermanas Chavarría


 

Conjuntos Musicales

viernes, 19 de marzo de 2021

Biografía del Maestro Arnoldo Herrera


Recuerdo a don Arnoldo como un señor amable, disponible para todos y con ese deseo de maestro de cultivar juventudes, bastantes talentos abonó, y tantos frutos recogió, toca a ellos que no se olvide su legado



 

Biografía del Pianista Vernon Pibe Hine


Uno de los más distinguidos músicos genio, que hizo su aparición en los años 50, los temas en sus manos tomaban su personalidad propia, sin perder el sentido melódico, no podía ser imitado

 

jueves, 18 de marzo de 2021

Yigüirro, el ave nacional de Costa Rica.


Este Mirlo, es un regalo de Dios, que alegra las mañanas de mi terruño, apenas los primeros rayos de sol se suelta en una sinfonía de altos decibeles, muchas veces despierta al prójimo y ya no se puede dormir, posiblemente es por eso que el campesino de mi tierra empieza sus labores tan temprano, pues se levanta con los Yigüirros.

miércoles, 17 de marzo de 2021

Biografía del maestro Otto Vargas


 

Biografía de Paco Navarrete.

Hoy leo la biografía de Paco Navarrete, trabajo realizado por don Mario Zaldivar, pero además pegué el sonido de la grabación con que don Mario hizo su trabajo, ahí esta la voz de Paco, espero les sea de su agrado.

martes, 16 de marzo de 2021

FABRICA DE CARRETAS ELOY ALFARO - NARANJO, COSTA RICA

 


Debería ser parte de el programa educativo, que los estudiantes de secundaria, por lo menos visitaran estos lugares e hicieran algún proyecto calificado referente a lo que se hace en el sitio, lo interesante y muy valioso aparte del arte de las carretas, es que la energía que se necesita para la maquinaria es hidráulica, pues se toma por turbinas pelton y no hay consumo eléctrico ni de hidrocarburos, la contaminación se reduce al mínimo. 

Walter Ferguson el papá del Calipso limonense

 


 Nació en Guabito (Panamá) el 7 de mayo de 1919 pero pronto adoptó la nacionalidad costarricense. Toda su niñez la vivió en Cahuita, un pueblo de pescadores de la provincia de Limón que lo reclama como hijo ilustre.

 Ferguson es el autor de «Cabin in the wata», «Callaloo», «Carnaval Day» y muchos otros calypsos, en los cuales retrata la vida de las aldeas de la vertiente Caribe costarricense con una combinación de humor y tragedia. 

 Durante la mayor parte de su vida, "Gavitt" se dedicó a interpretar su música sin salir casi nunca de su pueblo y valiéndose solamente de una guitarra, tal fue la admiración que causó en los músicos del Valle Central la sencillez y el poder de su interpretación, que alentó una corriente de renovación del calypso limonense entre los músicos urbanos y, gracias a la influencia que ha tenido en otros músicos costarricenses, como Manuel Monestel y la banda Cantoamérica, que ha ayudado a mantener viva la esencia del Calypso en el país. 

 Mención aparte merece la particular forma en que Walter Ferguson ha grabado sus composiciones a lo largo de toda su vida en Cahuita es fama que él mismo se grababa en casetes y en condiciones rústicas para luego vender las cintas a los turistas nacionales y extranjeros que visitaban Cahuita con la idea de conocer al músico legendario de Limón.

 La historia transcurrió sin cambios hasta la década de los años 1970, en que decidió retirarse de la música, ejecutando desde entonces ocasionales composiciones, pero sin volver a presentarse con la frecuencia y la actividad del pasado.

Primeras grabaciones llegaron tras varios años después Hubo que esperar hasta 1982 para que el musicólogo estadounidense Michael Williams produjera y grabara a Ferguson en un disco de acetato titulado Mr. Gavitt: Calypso of Costa Rica (cocoa plantation calypso songs sung in english), lanzado bajo el sello Smithsonian Folkways Recordings, en el cual se recogían algunos de sus temas más famosos. También incluía las letras en inglés y una breve biografía.

 Esta grabación, sin embargo, es de muy mala calidad, con grillos y ruido de fondo incluidos, y no tuvo difusión en Costa Rica. Un segundo disco grabado en 1986 se titulada Calypsos del Caribe de Costa Rica e incluía otras canciones, además de una breve biografía de Ferguson escrita por la historiadora costarricense Paula Palmer, más algunas letras en inglés.

 Pero no fue sino hasta el advenimiento de la compañía discográfica costarricense Papaya Music que se le dio la oportunidad a Walter Ferguson de grabar su primer disco compacto de buena calidad, en el año 2002. El primer problema que se le presentó al equipo productor del disco fue que "Mr. Gavitt" se rehusó a desplazarse hasta San José para emprender la grabación del disco, de modo tal que el equipo de grabación debió trasladarse hasta Cahuita, específicamente, hasta el pequeño hotel que su familia posee a la entrada del parque nacional Cahuita, en donde los sonidistas debieron forrar una habitación con colchones y alfombras para aislar las loras y los perros que había en la casa y elevar la temperatura ambiente de modo que se pudieran aislar los sonidos de su voz y su guitarra. 

Finalmente, su trabajo valorado y rescatado, pues con la publicación de Babylon, la obra de Ferguson se convirtió en un suceso nacional e internacional, no solo por sus ingeniosas letras sino por las sui generis condiciones en que el álbum fue grabado. Walter Ferguson ya era una especie de mito en el Caribe Costarricense antes de la publicación de Babylon, pero con la aparición de este disco y de su segundo álbum Dr. Bombodee, su estatura musical lo ha sacado del olvido del mito para convertirlo otra vez en un calypsonian.

En 2017, fue galardonado con el Premio de Patrimonio Cultural Inmaterial Emilia Prieto Tugores.2​ Discografía Mr. Gavitt: Calypso of Costa Rica, 1982 Calypsos del Caribe de Costa Rica, 1986 Babylon, 2002 Dr. Bombodee, 2004 Tomado de Wikipedia.

ROCK EN COSTA RICA, PRIMERA PARTE. WIKIPEDIA

Aunque hace unos años hablando con un importante rockero me dijo que el rock aquí nació antes de los sesenta, esto es lo que se publica como recopilación histórica, trabajo que se debe a los defensores de la verdadera historia del rock tico.

Costa Rica –un país en aquel entonces lleno de identidad nacional, gracias a todos los aportes de la Anexión del Partido de Nicoya (25 de julio de 1824) y demás características típicas desde entonces de la cultura costarricense, como la marimba– se encuentra en un lugar clave para ser enteramente influenciado por países de habla inglesa a mediados del siglo XX. Uno de los ejemplos más claros que se puede encontrar es, sin duda, la música.

El nacimiento del Rock ‘n’ Roll en Estados Unidos ocurre a finales de los años cuarenta y a principios de los años cincuenta. Aparece como una combinación afro-americana y se expande rápidamente por todo Europa, hasta llegar a países centroamericanos.

Entre bandas efímeras y longevas se fue conformando la escena del rock tico, por aquel tiempo con evidentes influencias de Sui Generis, Los Gatos, Santana Blues Band, Deep Purple, The Rolling Stones, entre otros, Con instrumentos comprados a pagos saltaron a escena las primeras bandas del rock costarricense en la década de los 60s.

A pesar del largo tiempo que dura en situarse en el país, tiene un gran impacto en la mayoría de los costarricenses, provocando que hubiera una explosión de música conectada con este género musical en específico. Muchos artistas nacionales se ven claramente influenciados y comienzan a producir sencillos basados en esta nueva tendencia, creando una mezcla de jazz, blues, boogie–woogie, entre otros característicos del Rock&Roll.

Mucho se ha discutido sobre una sola banda fundacional del rock en Costa Rica, lo cierto es que en los años 60s hubo muchísimos grupos que duraban formados apenas algunos meses y que cambiaban de nombre e integrantes cada semana. La década de los 60s fue un periodo de experimentación del rock nacional donde se concretó muy poco; sin embargo grupos como Los Vikingos y Los Hermanos Vargas llegaron a formalizarse como bandas que no teniendo muchos temas originales se inclinaron por tocar covers en español e inglés, en este caso la mayoría sin tener el mínimo conocimiento del idioma, hacían su mejor esfuerzo por emular la pronunciación original.

Los Vikingos. Los Vikingos de Costa Rica son los principales y –a su vez– los más destacados ejemplos del surgimiento del Rock Nacional. Una banda compuesta de hermanos su estilo predomina también sus características musicales parecidas a Los Beatles y Elvis Presley, quienes están en la cumbre del éxito en este tiempo. Además, se pueden encontrar varias canciones y discos de vinilo y casetes producidos por esta banda, donde se destaca el ritmo Rock ‘n’ Roll típico de la época. Su primera grabación fue de las canciones llamadas “Hanky Panky” y “Yesterday“, una versión de la canción original de Los Beatles. Todavía siguen siendo Los Vikingos de Costa Rica reconocidos como los fundadores del Rock Nacional en los años sesenta.

"Woodstock Tico" 1971

El domingo 4 de abril de 1971 en la finca de Arturo Robles, en Las Nubes de Coronado, se celebró el primer festival de música rock al aire libre en Costa Rica, Las Bandas eran de chiquillos “ricos”, de las “mejores” familias de San José, muy distantes de la esencia verdadera del Rock y sus ideales.

Organizado por Zulay Soto y sin fines de lucro, a las bandas se les pagaba algo insignificante aun para la época, demás esta decir que no lo necesitaban, asistieron aproximadamente 400 personas vestidos con ponchos, pelo largo y sandalias, una foto de dicho concierto también apareció en la tapa del periódico La Nación al día siguiente, algo inédito entonces, el dinero que hicieron con ese festival apenas alcanzó para pagarle a los músicos involucrados y el equipo de amplificación era propiedad de los grupos participantes. Se trató de una labor participativa y comunitaria en la que todos aportaron algo para hacer la actividad posible, hubo ausencia Policíaca, en ese tiempo ya se fumaba (marihuana), entonces para que la gente no se diera cuenta de que fumaban algunos hacían brownies “sorpresa” para disimular el consumo de dicha sustancia.

Se presentaron tres bandas Apple's Band, Blood Intersection y Reflexiones durante 8 horas, empezando a las 11 a. m. y terminando a las 7 p. m., y durante esa jornada no sonó una sola canción original.

Aún no se podía hablar del Rock Tico como algo definido ni como un movimiento con sentido y dirección. Era más bien algo amorfo, sin características propias.

Solo había “tres o cuatro” conjuntos buenos, y prácticamente todos se enfocaban en hacer covers . No obstante, se celebraba el fin de un año que marcó el comienzo de una prolífica historia en el rock tico. A su parecer, entre los factores que ayudaban a formar camino estaba –además del apoyo de la prensa– la realización de “al menos diez conciertos” de rock durante 1971.

El Woodstock Tico se destacó como uno de los pocos conciertos de rock bien organizados ese año, a diferencia de la fila interminable de conciertos poco significantes, hechos con el único y exclusivo propósito de ganar dinero fácil, sin tener el más mínimo soplo de ética o buen gusto, situación que se repite en la actualidad en la abarrotada agenda conciertos de “covers”, los cuales acaparan el espacio en bares y clubes del país, creando polémica entre los mismos y la prolifera escena de música original quienes luchan por un mejor trato por departe de los pudientes dueños de bares, esto sumado a la proliferación de los ya bien conocidos "organizadores," "tramadores" y estafadores que buscan lucrar con el esfuerzo de los músicos, en contraste con esta polémica también existen honestos personajes cuyo único deseo es ver crecer la escena musical.

En lo que queda de la década de los años 1970 el ambiente rockero tico dejó de ser tan difuso, y se formaron bandas más constantes en sus proyectos que empiezan a sonar regularmente en las distintas emisoras del pequeñísimo país. Podemos citar grupos influenciados por el rock and roll sesentero como La Silla Eléctrica con temas originales en inglés como Sex, y el grupo Hebra formado 1979 que organizó el pretenciosamente llamado "mega" concierto “Festival en el Sol” en el que tocaron 42 agrupaciones nacionales de todo tipo de géneros y al que asistieron 15 mil personas.

Para finales de esta década nacen bandas con un estilo más hard rock como Distorsión

Distorsión era una banda instrumental en sus inicios, tocando en parques y universidades, salones comunales y bares,.

En el 84 los integrantes del grupo (Alberto Chaves, Carlos Bustamante y Roney Vargas) incluyen al argentino Mario Maisonnave como vocalista de la banda.

Distorsión acapara programas de televisión y radio en su momento. El grupo firmó posteriormente con la disquera CBS Indica para grabar algunos temas originales como Todo en su lugar que para sorpresa de muchos se colocó en la lista de hits de Antena tres en Española.


 


Buenas tardes, esta es una lista de música que ayer hice para compartir, pretendo hacer esto intercalando biografías, ya sea en video que me puedan enviar los autores, o por medio de lectura agregada al video con vos editada,  esto es solo una muestra

PRESENTANDO

Saludos señores, de repente la idea de esta creación es la alegría que significa ser costarricense, y no solo por haber nacido en el terruño, porque puede ser costarricense un emigrante que al llegar al país ya nunca se va, pues se enamora de lo que somos, y hay muchos, y aportan a la cultura de la comunidad. 

 Pretendo contagiar a las personas mi pasión por lo nuestro, y a pesar de lo difícil que nos lo plantean las tendencias globales, nosotros siempre, y digo nosotros, cada ser humano siempre debemos tener muy claro de donde son nuestras raíces, a pesar que tenemos derecho de alegrarnos por lo que de afuera recibimos, porque al fin y al cabo, todo enriquece la cultura.

 La idea es enseñar a quienes no han conocido y que el sistema tiene en el olvido, los logros y aportes de nuestros maestros, en el campo musical, pero también las letras, escultura, y las artes en general.

 Sirva también este espacio, para los que están vigentes, y que luchan por que los jóvenes reaccionen valoren lo construido y que recuperen su fe de que ellos pueden ser herederos dignos del gran legado al que pueden tener acceso, pero a veces se ven indiferentes.

 Pienso que este lugar puede ser sitio de reunión para que el artista pueda compartir sus experiencias actuales, sus presentaciones, y que se atrevan a divulgar sus trabajos y actividades. Siéntanse todos bien venidos. Daniel.

lunes, 1 de marzo de 2021

 

Guanacaste sigue regalándole folclore a Costa Rica: la marimba ahora es un símbolo nacional
Por Andrea Solano B. - Colaboradora

Una vez más Guanacaste extiende su generoso aporte cultural al resto de Costa Rica. Este 2 de marzo, el presidente de la República, Luis Guillermo Solís, firmó la Ley Nº 9419, la cual declara la marimba como “símbolo nacional de la cultura y el folclore costarricense”.
El documento también establece el 30 de noviembre de cada año como el Día Nacional de la Marimba Costarricense y delega en instituciones públicas como el Ministerio de Cultura, el Ministerio de Educación Pública y las municipalidades, la función de organizar actividades para celebrar esa fecha.
“Esta declaratoria tiene el objetivo de reconocer a la marimba como instrumento nacional símbolo de la cultura y tradición de nuestro país (…). Esta Ley nos permite lograr la conservación de la marimba dentro de la riqueza cultural de nuestro país”, declaró el mandatario en un acto oficial en el Liceo de Nicoya.

Marzo 3, 2017Orgullo entre madera
La marimba es un instrumento de percusión al cual se le ha llamado “el piano de América”, pues está presente en muchos países desde Chiapas, al sur de México, hasta Centroamérica y Sudamérica.
Todavía existe controversia sobre su origen en el continente. Unos defienden la teoría de que fue introducida a América por medio de los esclavos negros procedentes de África, traídos por los conquistadores españoles.
Otras teorías sostienen que su origen es maya y que formaba parte de los rituales de esa civilización precolombina.
De lo que sí hay certeza es que a Costa Rica ingresó por Guanacaste durante la Colonia, procedente de Guatemala.
La marimba ya había sido declarada como “instrumento musical nacional”, según el Decreto Ejecutivo N° 25114-C del 3 de setiembre de 1996; sin embargo, con la ley recién aprobada se establece por primera vez como símbolo nacional.
Si bien el instrumento se deja escuchar en Puntarenas y en algunas zonas del Valle Central, Guanacaste es cuna indiscutible de la tradición del marimbismo.
“La marimba no es un simple adorno ni un elemento más dentro de las celebraciones de julio, sino que está en el diario vivir de los guanacastecos: hay marimbas en las bodas, en las fiestas comunales y en algún momento hasta se intentó que en cada escuela hubiera una marimba y se ejecutara”, contó Karol Cabalceta, marimbista y asesora regional de educación musical del MEP.

Cabalceta considera que el legado se extiende a toda Costa Rica: “No importa de qué parte del país sea usted, escuchar una marimba hace vibrar la sangre y el alma”.
El historiador Solano coincide con Cabalceta en que la marimba es más que un instrumento.
“El caso de Guanacaste es único en Costa Rica porque se desarrolló la técnica de construcción de la marimba y los bolillos, de tratamiento de las maderas y el afinamiento. Esas técnicas no se encuentran en ninguna otra parte del país”, observó Solano.
Por otra parte, la declaración del Día Nacional de la Marimba busca fortalecer una tradición que también involucra al marimbero –la persona que fabrica el instrumento– y al marimbista, –la persona que lo ejecuta.
“Afortunadamente existen excelentes constructores en Liberia, Santa Cruz y Nicoya quienes se esmeran por mantener viva la tradición y enseñarle las técnicas a las nuevas generaciones”, declaró Cabalceta. 



Biografía del cantante Ronald Alfaro